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sábado, 22 de octubre de 2016

           JUAN MANUEL BLANES:

José pedro argul

Presidente de la Sección Uruguaya de la Asociación
        Internacional de Críticos de Arte.

Afortunado fue el Uruguay de contar desde sus primeros años entre sus ciudadanos, a quien era capaz de dejar creada por su arte y oficio y su responsabilidad patriótica, la imagen documentada y bella de la gesta de su Independencia recientemente conquistada y de los años de consolidación de su libertad. El relator, documentador e ilustrador de la historia nacional en sus comienzos era de una tal categoría y de una multiplicada acción que el pueblo Oriental lo ha elevado a un plano excepcional, asimilándolo a las filas de sus mejores héroes. Ningún pintor en Sud América   consiguió la admiración de Juan Manuel Blanes “Luego de su muerte la consideración de su pueblo continua intacta. Con su nombre se denominan calles principales e importantes instituciones. La Exposición Retrospectiva de J, M. Blanes realizada en el teatro Solís en el año 1941, arrastra muchedumbres de visitantes y se realiza con un fasto inigualado que el enorme trabajo del pintor en el testimonio de la vida nacional lo justifica.
El pueblo aún hoy sigue prefiriendo, por encima de las interpretaciones de otros artistas que trataron iguales temas, las efigies que Blanes pintara de los patriotas uruguayos; las escenas de su costumbrismo las elige por más vívidas y floridas.
Frente a esta preferencia popular inalterable se debe considerar la faz pictórica de Juan Manuel Blanes, posiblemente nunca tan alejada como hoy de las normas estéticas que guían a los creadores de arte, Fue Juan Manuel Blanes un académico naturalista; uno de esos grandes académicos -naturalistas que se dan en el siglo xix, de oficio impecable en su solvencia y en su aliento vigoroso y fuerte; uno de esos grandes académicos que de tanto en tanto desbordan en alguna obra importante el férreo corsé al que se han sometido .Desde los estudios se advierte al artista que hace vibrar al molde. Véanse sus dibujos de trazados de perspectivas y proyecciones: tienen la exactitud geométrica más cuentan también con la animación artísticas; las anatomías son tan fieles como sensibles.
Su ciudadanía le dio a este académico la senda preferente del naturalismo. La poca frecuentación de museos le quitó felizmente el gusto de la alegoría neoclásica escasamente presente en su obra, y en la que se hundieron numerosos cultores del academismo europeo, cuyas obras resulta insoportable mirar por estar vacías de todo sentido o aplicación actual. Maestro de su propia vida, no perdió el tiempo en motivos seudos clásicos, como también muy raramente excedió sus trabajos en las anécdotas pueriles. Lo que pinto lo lego a la historia de hombres de hechos y de costumbres. Fue en esta misión algo más que un mero cronista o ilustrador, artesano artístico del mundo oficial. Tuvo unidos a su solvencia de oficio, severidad de información cultura de indagación, convencimiento patriótico y dignidad de su labor; fue, en consecuencia, un excelente pintor de la historia.
 La razón que guió toda su obra y toda su vida de artista, poderosamente juiciosa y estática, le indicó la senda del relato histórico, aunque también la misma razón le privo de más altas intenciones estéticas: la de sacar provecho de sus arranques o intuiciones artísticas. Si gran parte de la obra de Juan Manuel Blanes ha tomado el camino de los museos y archivos históricos, vale decir, que se ha comprendido que su valor estético está puesto sólo al servicio de una imagen documental, demostrando a las claras la intencionalidad extra -artística de Blanes -oficialismo a veces confundido con el aparato y la teatrera, o convencionalismo de la dignidad _ no es menos cierto que muchos valor propio de las artes y del espíritu sostienen el vigor de la narración  de sus imágenes .
Juan Manuel Blanes inicia en Montevideo su aprendizaje con maestros locales o mejor aún, con admiraciones locales.
Son éstas como dijimos, sendas marcadas por los retratistas y costumbristas extranjeros; en un sentido, Layetano Gallino, que imponía en sus retratos un ritmo de composición que no tomó el uruguayo, y en otro, la influencia de la obra descriptiva de Benes e Irigoyen. Cuando Blanes viaja a Europa para realizar su jira de perfeccionismo y de terminación de estudios ha pintado ya muchas obras. Es algo más que un estado potencial o promisorio con algún trozo de presencia. Ya ha pintado a la edad de 30_que es cuando parte para Italia _una cantidad bastante apreciable de retratos, incluso ostentaba el título de decorador del Palacio San José, la residencia del presidente argentino Justo José de Urquiza en Concepción del Uruguay (Entre Ríos, Rep. Argentina) donde desarrolló el tema de las batallas ganadas por el ilustre militar argentino y cuadros religiosos para la capilla del palacio.
Blanes viaja a Europa con total sumisión de aprendiz sin que le mellen las admiraciones locales conquistadas. Va a la búsqueda de una re-iniciación certera desde el dibujo y acude a Florencia donde el culto del dibujo se guarda, se explica y se enseña, y obtiene el máximo altar: la Academia de las Artes del claroscuro, de las sombras trabajadas hasta el infinito, de los es corzos de la figura para simular lo tridimensional en las superficies planas; el dibujo estatuario, quieto, inmóvil, de silencio digno. Blanes lo estudia con el Profesor. Antonio Ciseri y superficies de sus cuadros con pinceladas que modula con un amor incalculable que ennoblece el oficio, acusando la morbidez del tránsito de unas a otras.
Desde entonces, en el correr de su producción, Blanes muestra lecciones de su aprendizaje florentino en el cuadro “La casta Susana” o en “La Samaritana” y luego , hace propio este dibujo que matiza finalmente el resbalar de la luz y se presenta en todas sus galas cuando compone sus estampas históricas ,más libres , de “La última paraguaya” y “El Ángel de los ch arrúas “, con claroscuros de exquisitas gradaciones, llenas de vibración y no exentas de un sensualismo que se torna exaltado en el vigoroso desnudo de “Demonio, mundo y carne”.
La diferencia entre las dos épocas, anterior y posterior a los estudios con Ciseri, es perfectamente ad vertible. Blanes, de quien no se señalan maestros en Montevideo, que en su juventud pronto se dirige a Santo, Paysandú y a la Argentina en jira profesional, es intuitivo un autodidacto. Característica del autodidacto en su libertad desenfrenada cuando pinta las bravas batallas del Palacio San José en un vértigo casi salvaje. Eduardo de Saltarían Herrera en su bello libro sobre Blanes insiste en llamar a esa época “incontaminada” y bien, el “Combate de Pago Largo” del citado palacio, se emparenta en su bravura con la de de los ingenuos y anónimos pintores ruralistas que se producen en el Uruguay. Más, con todo, tiene ya el mérito de saber estructurar una figura y dibujarla con un sentido de formas se les compara a su posterior panorámica “Batalla de Sarandí” con su movido y popular friso (todo el cuadro está pintado debajo del horizonte), el ordenamiento de esta última señala con clarividencia una meditación que había orientado el estudio y el ejercicio.
Si avanza su oficio, no menos se ha ilustrado el artista para sus grandes compasiones que ha de efectuar con los hechos cumbres composiciones que ha de efectuar con los hechos cumbres de la historia nacional y americana, por su sola iniciativa o por los encargados del gobierno patrio y de las naciones vecinas, logrando adquirir la información y de fidelidad objetiva, que de vuelo lírico.
En sus propósitos triunfo amplia-mente. En cuadro Juramento de los Treinta y tres Orientales., cuya escena la abre como un abanico, personalizado a lo actores principales y en las figuras 


. secundarias tipifico a los hombres de campo; igual prolijidad informativa en lo no menos animado episodio de la “Jura de la Constitución de 1830 “, cuadro que en su tamaño previsto el pintor no pudo cumplir ; en el de “La Revista de 1885” que ilustra la época de un gobierno de excepcional boato en sus costumbres , identifico , en un retrato multiplicado , la escolta de hombres  a caballo  del General Santos .Lo mismo ocurre en los temas históricos argentinos de “La expedición a Rio Negro “o La conquista del desierto “ ,”El Gral. Roca ante el Congreso  .

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