JUAN MANUEL BLANES:
José pedro argul
Presidente de la Sección Uruguaya de la Asociación
Internacional de Críticos de Arte.
Afortunado fue el Uruguay de contar desde sus primeros
años entre sus ciudadanos, a quien era capaz de dejar creada por su arte y
oficio y su responsabilidad patriótica, la imagen documentada y bella de la
gesta de su Independencia recientemente conquistada y de los años de
consolidación de su libertad. El relator, documentador e ilustrador de la
historia nacional en sus comienzos era de una tal categoría y de una
multiplicada acción que el pueblo Oriental lo ha elevado a un plano
excepcional, asimilándolo a las filas de sus mejores héroes. Ningún pintor en
Sud América consiguió la admiración de
Juan Manuel Blanes “Luego de su muerte la consideración de su pueblo continua
intacta. Con su nombre se denominan calles principales e importantes instituciones.
La Exposición Retrospectiva de J, M. Blanes realizada en el teatro Solís en el
año 1941, arrastra muchedumbres de visitantes y se realiza con un fasto
inigualado que el enorme trabajo del pintor en el testimonio de la vida
nacional lo justifica.
El pueblo aún hoy sigue prefiriendo, por encima de las
interpretaciones de otros artistas que trataron iguales temas, las efigies que
Blanes pintara de los patriotas uruguayos; las escenas de su costumbrismo las
elige por más vívidas y floridas.
Frente a esta preferencia popular inalterable se debe
considerar la faz pictórica de Juan Manuel Blanes, posiblemente nunca tan
alejada como hoy de las normas estéticas que guían a los creadores de arte, Fue
Juan Manuel Blanes un académico naturalista; uno de esos grandes académicos
-naturalistas que se dan en el siglo xix, de oficio impecable en su solvencia y
en su aliento vigoroso y fuerte; uno de esos grandes académicos que de tanto en
tanto desbordan en alguna obra importante el férreo corsé al que se han
sometido .Desde los estudios se advierte al artista que hace vibrar al molde.
Véanse sus dibujos de trazados de perspectivas y proyecciones: tienen la
exactitud geométrica más cuentan también con la animación artísticas; las
anatomías son tan fieles como sensibles.
Su ciudadanía le dio a este académico la senda preferente
del naturalismo. La poca frecuentación de museos le quitó felizmente el gusto
de la alegoría neoclásica escasamente presente en su obra, y en la que se
hundieron numerosos cultores del academismo europeo, cuyas obras resulta
insoportable mirar por estar vacías de todo sentido o aplicación actual.
Maestro de su propia vida, no perdió el tiempo en motivos seudos clásicos, como
también muy raramente excedió sus trabajos en las anécdotas pueriles. Lo que
pinto lo lego a la historia de hombres de hechos y de costumbres. Fue en esta
misión algo más que un mero cronista o ilustrador, artesano artístico del mundo
oficial. Tuvo unidos a su solvencia de oficio, severidad de información cultura
de indagación, convencimiento patriótico y dignidad de su labor; fue, en
consecuencia, un excelente pintor de la historia.
La razón que guió
toda su obra y toda su vida de artista, poderosamente juiciosa y estática, le
indicó la senda del relato histórico, aunque también la misma razón le privo de
más altas intenciones estéticas: la de sacar provecho de sus arranques o
intuiciones artísticas. Si gran parte de la obra de Juan Manuel Blanes ha
tomado el camino de los museos y archivos históricos, vale decir, que se ha
comprendido que su valor estético está puesto sólo al servicio de una imagen documental,
demostrando a las claras la intencionalidad extra -artística de Blanes
-oficialismo a veces confundido con el aparato y la teatrera, o
convencionalismo de la dignidad _ no es menos cierto que muchos valor propio de
las artes y del espíritu sostienen el vigor de la narración de sus imágenes .
Juan Manuel Blanes inicia en Montevideo su aprendizaje
con maestros locales o mejor aún, con admiraciones locales.
Son éstas como dijimos, sendas marcadas por los
retratistas y costumbristas extranjeros; en un sentido, Layetano Gallino, que
imponía en sus retratos un ritmo de composición que no tomó el uruguayo, y en
otro, la influencia de la obra descriptiva de Benes e Irigoyen. Cuando Blanes
viaja a Europa para realizar su jira de perfeccionismo y de terminación de estudios
ha pintado ya muchas obras. Es algo más que un estado potencial o promisorio
con algún trozo de presencia. Ya ha pintado a la edad de 30_que es cuando parte
para Italia _una cantidad bastante apreciable de retratos, incluso ostentaba el
título de decorador del Palacio San José, la residencia del presidente
argentino Justo José de Urquiza en Concepción del Uruguay (Entre Ríos, Rep.
Argentina) donde desarrolló el tema de las batallas ganadas por el ilustre
militar argentino y cuadros religiosos para la capilla del palacio.
Blanes viaja a Europa con total sumisión de aprendiz sin
que le mellen las admiraciones locales conquistadas. Va a la búsqueda de una
re-iniciación certera desde el dibujo y acude a Florencia donde el culto del
dibujo se guarda, se explica y se enseña, y obtiene el máximo altar: la
Academia de las Artes del claroscuro, de las sombras trabajadas hasta el
infinito, de los es corzos de la figura para simular lo tridimensional en las
superficies planas; el dibujo estatuario, quieto, inmóvil, de silencio digno.
Blanes lo estudia con el Profesor. Antonio Ciseri y superficies de sus cuadros con
pinceladas que modula con un amor incalculable que ennoblece el oficio,
acusando la morbidez del tránsito de unas a otras.
Desde entonces, en el correr de su producción, Blanes
muestra lecciones de su aprendizaje florentino en el cuadro “La casta Susana” o
en “La Samaritana” y luego , hace propio este dibujo que matiza finalmente el
resbalar de la luz y se presenta en todas sus galas cuando compone sus estampas
históricas ,más libres , de “La última paraguaya” y “El Ángel de los ch arrúas “,
con claroscuros de exquisitas gradaciones, llenas de vibración y no exentas de
un sensualismo que se torna exaltado en el vigoroso desnudo de “Demonio, mundo
y carne”.
La diferencia entre las dos épocas, anterior y posterior
a los estudios con Ciseri, es perfectamente ad vertible. Blanes, de quien no se
señalan maestros en Montevideo, que en su juventud pronto se dirige a Santo,
Paysandú y a la Argentina en jira profesional, es intuitivo un autodidacto. Característica
del autodidacto en su libertad desenfrenada cuando pinta las bravas batallas
del Palacio San José en un vértigo casi salvaje. Eduardo de Saltarían Herrera
en su bello libro sobre Blanes insiste en llamar a esa época “incontaminada” y
bien, el “Combate de Pago Largo” del citado palacio, se emparenta en su bravura
con la de de los ingenuos y anónimos pintores ruralistas que se producen en el
Uruguay. Más, con todo, tiene ya el mérito de saber estructurar una figura y
dibujarla con un sentido de formas se les compara a su posterior panorámica
“Batalla de Sarandí” con su movido y popular friso (todo el cuadro está pintado
debajo del horizonte), el ordenamiento de esta última señala con clarividencia
una meditación que había orientado el estudio y el ejercicio.
Si avanza su oficio, no menos se ha ilustrado el artista
para sus grandes compasiones que ha de efectuar con los hechos cumbres
composiciones que ha de efectuar con los hechos cumbres de la historia nacional
y americana, por su sola iniciativa o por los encargados del gobierno patrio y
de las naciones vecinas, logrando adquirir la información y de fidelidad
objetiva, que de vuelo lírico.
En sus propósitos triunfo amplia-mente. En cuadro
Juramento de los Treinta y tres Orientales., cuya escena la abre como un
abanico, personalizado a lo actores principales y en las figuras
. secundarias tipifico a los hombres de campo; igual
prolijidad informativa en lo no menos animado episodio de la “Jura de la
Constitución de 1830 “, cuadro que en su tamaño previsto el pintor no pudo
cumplir ; en el de “La Revista de 1885” que ilustra la época de un gobierno de
excepcional boato en sus costumbres , identifico , en un retrato multiplicado ,
la escolta de hombres a caballo del General Santos .Lo mismo ocurre en los
temas históricos argentinos de “La expedición a Rio Negro “o La conquista del
desierto “ ,”El Gral. Roca ante el Congreso
.
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